sábado, 9 de marzo de 2013

"La Muerte se está fumando mis cigarros" C.B



Daniel, hoy me he levantado sin ganas de ti, después de tanto tiempo me parecía algo inconcebible, un milagro destinado a otros infelices. Deje de mirar el móvil por las mañanas esperando tu llamada, deje de asomarme al balcón a fumarme los cigarros y mirar sin descanso al portal o de buscar en el buzón esperando mi posdata te quiero (aunque el marido de Holly estaba muerto, a ti más te vale no estarlo), aunque sé que la única que escribe cartas soy yo y que ni tan siquiera tengo la esperanza de que las leas. Yo sin ti, parece el nuevo título del poema de mi vida.
Sin embargo y pese a lo acontecido esta mañana no pienses que la situación ha mejorado, ahora fumo dentro de casa y espero que suene la alarma de incendios y que por alguna casualidad del destino, por algún acto de serendipia, así sin buscarte aparezcas a salvarme. Que estúpida. Lo sé, no hace falta que me lo digas, “escribes para sufrir Ana”, y tu vives para que yo escriba, Daniel.
No sé ni como más decírtelo, lo he buscado en todos los idiomas pero ya el único que me queda es el de los sentimientos: vuelve por favor. Vuelve, vuelve porque si no tendré que irme yo y me sentiré tan cobarde por abandonar Madrid y volver a casa que no sé si podré perdonármelo, vuelve porque la imaginación ya ha superado los límites de lo inesperado y ha captado a la realidad en sus redes venenosas y ahora me imagino mil lugares, mil planetas donde podrías estar, tan lejos que ya no te siento. Desde la melancolía te imagino en mil sitios mejores que este, desde el rencor espero que estés tan perdido como yo.
No sabes lo que me cuesta levantarme, arrugar la cara, abrir los ojos y que no estés tú, pese a que la cama este revuelta por ambos lados, se ve que aun sigo realizando mis expediciones nocturnas a tú lado de la cama, la diferencia es que antes te encontraba, ahora tan solo me quedo dormida en horizontal abrazando tu almohada que ya casi apenas huele a ti.
Daniel, yo sin ti me pierdo en un mundo de sabanas frías , cafés cargados, colillas de cigarrillo en el fregadero, leche caducada en la nevera y sueños destrozados debajo de la cama, como monstruos, esperando el momento de debilidad preciso para morderme en el orgullo.
Daniel, yo sin ti no puedo más, yo sin ti no puede ser el titulo de esta poesía, la comedia no se puede haber convertido en drama, Romeo y Julieta siempre nos pareció que estaba sobrevalorado. Yo prometo no morir por ti, pero a cambio te pido que no conviertas mi vida en un melodrama.
Ana.